El otro día atendí a una persona de la que me llamó la atención su afirmación: “¡a mí nunca me llega la paz!”. Estaba agotada, su vida ha sido una lucha constante.

Escribí en un papel la palabra PAZ y le pedí que lo situara en algún sitio de la sala. Lo puso lejos de ella. Su sentimiento era de enfado hacia “la paz”, ¿cómo podía ser que no viniera a ella?, decía.

Y es que la paz no viene, hay que ir a su encuentro.

La paz siempre está disponible y somos nosotros quienes debemos tomar acción para dirigirnos hacia ella y saborear sus beneficios. ¿Qué tipo de acciones? Todas aquellas que al hacerlas sentimos paz 😉

Volviendo a mi clienta, cuando le pregunté qué cosas hacía que le dieran calma, no sabía qué responderme, era la primera vez que se lo planteaba. De hecho, lo único que entre ambas pensamos que hacía era la acción de fumar, aquí sí asintió, es en esa acción donde encuentra la sensación de paz. Para empezar ya nos fue bien identificarla, ahora había que hacer un cambio de ese hábito tóxico a uno más saludable, que fuera igualmente fácil y sin esfuerzo: encontramos que sentarse en el sofá durante un minuto de vez en cuando podría ser una buena alternativa, le aportaría un pequeño descanso para reponer energía.

También pensó en añadir otra opción, escucharía música tranquila con auriculares por las noches. ¡Ya teníamos dos, muy sencillas y saludables!

Le añadí una tercera propuesta, tomar contacto con la naturaleza. “Uff”, le salió. De entrada no veía la posibilidad de hacerlo a diario, quizás el fin de semana sí podría, insinuó.

A partir de ahí jugamos a imaginarlo, le puse unos papeles con las frases escritas: “sentarme un minuto en el sofá todas las veces que quiera”, “escuchar música relajante por la noche”, “acercarme a la naturaleza el fin de semana”. Los tres marcaban un camino en dirección al papel de la “paz”.

Enseguida tuvo el impulso de avanzar, y en cada uno de ellos se quedaba unos segundos para sentir la sensación de que le daba cada acción. Su cara iba cambiando. Y cuando por fin pudo situarse en el sitio de la “paz” lo entendió todo. Desde esa posición, pasara lo que pasara a su alrededor ella estaría imperturbable, calma absoluta.

Te invito a hacer este ejercicio. Haciendo pequeñas acciones de auto-cuidado mejorarás tu estado y entonces tendrás la capacidad de cuidar mejor de los demás y de tus proyectos.

Además, cuando tú lo haces inspiras a las demás personas a hacerlo para sí mismas. Es un sistema de cooperación para el bienestar global que tenemos a nuestro alcance.

 

Laura Pedró Xaus. Todos los derechos reservados.