¿Sabías que los humanos podemos lesionarnos emocionalmente y puede provocar mucho dolor físico? Si vamos al médico a decir que nos duele mucho una emoción, nos suele dar una palmadita en la espalda y quizá algún fármaco que nos duerma un poco para no sentir.

Cuando tuve una lesión en la articulación del hombro, el dolor era insoportable, era como tener un cuchillo dentro cada vez que movía la articulación. Estaba convencida de que ya jamás volvería a estar bien, lo veía imposible. Me recomendaron varias sesiones de fisioterapia, y lo primero que me dijo la fisioterapeuta fue «aunque te parezca imposible, un día te dejará de doler, debemos ser pacientes». En cada sesión me ponía calor, corrientes eléctricas, ventosas, masaje manual y movimientos articulares a medida que mi dolor lo permitía. Pasaban sesiones y no sentía demasiada mejora. Pero ciertamente sentía que ir era un pequeño bálsamo. Paciencia me decía. Tuvieron que pasar unos tres meses para que notara la verdadera mejora. Y después ya fue cosa de hacerme responsable de cuidarme, realizar estiramientos diarios y evitar pesos excesivos. De esto han pasado tres años y no he vuelto a sufrir dolor.

Por poner un ejemplo en el territorio de las emociones, cuando se nos “rompe el corazón” por una pérdida, no podemos pretender dejar de tener dolor de inmediato. Se necesita crear un espacio y un tiempo en el que poder expresar todo el sentimiento, y ser acogidos por una persona que nos sepa escuchar, sostener y dar herramientas para recuperar la fuerza para vivir. A menudo, las amistades o familiares con la mejor de las intenciones no aportan lo que necesitamos.

Una de las herramientas que yo utilizo con frecuencia son las Constelaciones Familiares. Si sientes dolor por tus sentimientos, puede interesarte venir al próximo taller grupal, que será el sábado 10 de febrero. Si prefieres constelar tu tema en sesión privada, contáctame y agendamos.