Per nadal, pas de pardal, i per St Esteve, pas de llebre. Este dicho popular catalán se refiere a que, una vez pasado el solsticio de invierno y hasta el día 25, el día crece avanzando de poco en poco ( “paso de gorrión”); y a partir del 26, (San Esteban, “paso de liebre”), la luz comienza a ganar la oscuridad con más decisión.

 

Una vez más, la naturaleza nos muestra el equilibrio, ahora luz, ahora oscuridad. Un juego compensatorio para que todas las fuerzas estén en armonía. Desde que yo nací, he podido comprobar que este juego se manifiesta puntual como un reloj suizo. Y si lo miro con perspectiva histórica, me doy cuenta que ha habido épocas oscuras y otras luminosas, también alternándose.

 

Algunas personas están viviendo el COVID19 como una larga y oscura noche. Otras lo están viviendo como una despedida a una oscuridad que habíamos vivido sin ser demasiado conscientes (y con alegría dicen adiós a la corrupción, al abuso de poder, al patriarcado, a la desigualdad, al enfermo planeta, etc.) y se están preparando para dar la bienvenida al día luminoso que empieza de nuevo.

 

¿Qué sensaciones tienes? A mí me vibra más seguir confiando en que, a pesar de las molestias que llevan los cambios, saldremos más maduros y evolucionados.

 

En esta Navidad peculiar, os deseo mucha apertura a los cambios, mucha fuerza y ​​salud para sosteneros y mucha paciencia y confianza. Con todo ello, estoy segura de que podremos seguir bailando la danza de la vida tal como sea.

 

Laura Pedró Xaus. Todos los derechos reservados.