El cerebro humano es un órgano regido por neuronas que se unen en forma de «redes» para simplificar procesos y así ahorrar energía. Por ejemplo, si aprendo un idioma, lo grabo y lo puedo repetir sin esfuerzo.

 

En un GPS sería como crear rutas y grabarlas para no tener que volver a escribirlas.

 

Imaginemos que todos tenemos un GPS dentro del cráneo, con determinadas «rutas» automatizadas.

 

Ahora fíjate qué ha hecho la sociedad:

 

Si nace una criatura con pene, se cree que tiene un GPS masculino.

Si nace una criatura con vagina, un GPS femenino.

 

Por norma general, al GPS masculino se le han grabado rutas como estas:

 

  • soy fuerte porque mis músculos son potentes.
  • trabajo para ganar dinero porque soy el responsable de mantener a la familia.
  • puedo conducir camiones, ser médico o ingeniero.
  • tengo permiso para sentarme en el sofá mientras otros me sirven.
  • y muchas más …

 

Por norma general, al GPS femenino se le han grabado rutas como estas:

 

  • soy débil porque lloro.
  • poseo la capacidad de ocuparme de las tareas domésticas y de la crianza.
  • puedo hacer de secretaria, peluquera o maestra.
  • me visto discretamente para no provocar ningún deseo perverso.
  • y muchas más …

 

Me gustaría pensar que no ha habido maldad en quien nos ha precedido para crear este software. Prefiero pensar que no hemos sido tan inteligentes como nos hemos creído y la ignorancia nos ha desorientado.

 

Si queremos una sociedad diferente, debemos arremangarnos.

 

Entiendo que borrar algunas rutas del GPS masculino pueden parecer una utopía, pues es como si tuvieran que destruir las autopistas exclusivas, teletac incluido, para no tener que hacer curvas ni colas en el peaje.

 

También entiendo la desconfianza del GPS femenino si algunas de las rutas deben ser compartidas.

 

Es complejo, lo sé y lo vivo en propia piel. Pero al fin y al cabo, está demostrado que hay infinidad de rutas posibles, porque contamos con la plasticidad del cerebro. El foco debe ponerse en encontrar rutas beneficiosas para todos.

 

El camino es el AMOR, la MADUREZ, la CONCIENCIA, la RESPONSABILIDAD, para encontrar en equipo cómo hacer una sociedad MEJOR.

 

Todas las personas, indistintamente de sus características, tenemos el derecho de vivir en una sociedad equilibrada, madura y consciente. Es nuestra responsabilidad colaborar.

 

SI TE QUEJAS Y LO PUEDES CAMBIAR, no te quejes, CAMBIA-LO.

SI TE QUEJAS Y NO LO PUEDES CAMBIAR, no te quejes, SÉ compasiva y COLABORA CON EL CAMBIO DE LOS OTROS.

 

Laura Pedró Xaus. Todos los derechos reservados.

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