¿Y si es verdad que nuestra alma elige en qué familia nacer para aprender de las experiencias que ésta le puede ofrecer? Quede dicho que «se non è vero, è ben trovato».

Y es que las historias vividas en cada familia son terreno abonado para que germine la vida en su máximo potencial.

Con esta perspectiva pude resignificar dos cosas importantes:

  1. dejé de juzgar a mis padres tal como lo habían hecho (mi alma había elegido estas personalidades y su manera de vivir para mi aprendizaje), y,
  2. dejé de juzgarme como madre (las almas de mis hijas eligieron mi personalidad y mi forma de vivir para sus aprendizajes).

¡¡Ufff qué liberación!! Por fin solté la cadena de «la culpa».

A partir de ahí entendí que lo importante era responsabilizarme de mi vida. Conocerme y descubrir mi criterio ante las decisiones que tenía que tomar. Ordenar mi historia y archivarla. Empezar de nuevo.

Te invito a hacer este ejercicio. Observa para qué razón tu alma eligió tu árbol familiar. Quizás te será más fácil observarlo en los demás.

¿Sabes identificar los aprendizajes de las experiencias vividas? ¿Sabes qué desafíos has tenido que traspasar? ¿Sabías que tus talentos necesitaban este campo de entrenamiento? ¿Estás listo para expresarte como Ser único y completo?

 

Laura Pedró Xaus. Todos los derechos reservados.