¿sabes qué son las flores de bach?

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Estoy contenta porque cada vez son más las personas que las conocen. Lo digo con alegría, si. Desde que las conozco, siempre he visto cambios positivos en las personas que las toman. Esta es la razón por la que creo que cuantos más sepamos de sus beneficios, mejor para todos.

 

Todavía hay mucha ignorancia respecto de esta terapia y desde aquí quiero hacer un poco de difusión. Intentaré hacerlo de forma sencilla y a la vez con rigor.

 

Las Flores de Bach deben su nombre a Edward Bach (1886-1936), un médico inglés de origen galés. De pequeño ya mostraba una gran sensibilidad hacia el sufrimiento de todos los seres vivos, y esto lo llevó a ingresar en la Facultad de Medicina de Birmingham.

 

Durante sus prácticas, Bach se da cuenta que en el tratamiento del enfermo se debe tener muy en cuenta su personalidad. Pronto comprende que la visión que el paciente tiene de la vida, sus emociones, sus patrones mentales, sus errores y sus motivaciones, son los que condicionan la evolución de la enfermedad. Se fija también que los enfermos con una actitud positiva mejoran mucho antes que los deprimidos y tristes.

 

Con los años, después de tener contacto con los conocimientos de Hahnemann, el padre de la homeopatía, está convencido que tiene que haber remedios naturales, simples de obtener y preparar, no tóxicos y útiles para todos los seres vivos.

 

En 1929 tiene una consulta que le reporta muchos beneficios, publica trabajos en las revistas científicas más importantes de la época y disfruta de una excelente reputación entre sus colegas (alópatas y homeópatas). Pero siente que tiene que hacer algo más.

 

En 1930, con 43 años, Bach entra en una profunda crisis vocacional y espiritual y, guiado por su fina intuición, siente que su amor por la naturaleza y su conocimiento de las plantas lo llevarán a encontrar algo definitivo. Ese mismo año deja su trabajo, vende su laboratorio y quema todos sus trabajos, despidiéndose también de amigos y colaboradores.

 

Se marcha a Gales, tierra de sus ancestros, y empieza a hacer descubrimientos experimentando en sus propios estados: el sufrimiento, la impaciencia, la irritabilidad, la depresión, el miedo, la indecisión… Bach percibe que toda la energía de las plantas está concentrada en las flores, y decide extraerla mediante el método de solarización, en algunos casos, y la cocción en otros. Finalmente, vehicula la esencia floral a través del agua.

 

Crea un sistema completo de 38 esencias florales para aliviar el sufrimiento de las personas en función de las circunstancias y el entorno donde se encuentran. La finalidad de la enfermedad o malestar, según Bach, es actuar como correctivo, es decir, hacernos comprender que nos estamos equivocando y apartando del camino correcto. Por eso, dice, la enfermedad no es ni un castigo ni una desgracia, si no una oportunidad de rectificar una actitud equivocada.

 

Las Flores de Bach no actúan a través de principios bioquímicos ni moleculares. En este sentido, Bach escribió en 1934:

 

“A través de su alta vibración, determinadas flores, arbustos y árboles silvestres de un orden superior, tienen el poder de aumentar nuestras vibraciones humanas y dejar disponibles nuestros canales para los mensajes de nuestro Yo Espiritual, inundar nuestra personalidad con las virtudes que nos son necesarias y de esta forma limpiar los defectos que causan nuestros males. Como la buena música u otras cosas grandiosas, capaces de inspirarnos, las flores están en condiciones de elevar nuestra personalidad y acercarnos más a nuestra alma. De esta manera nos aportan paz y nos liberan de nuestros sufrimientos. No sanan atacando directamente la enfermedad, si no inundando nuestro cuerpo con las bellas vibraciones de nuestro Yo Superior, por lo que la enfermedad se deshace como la nieve al sol. No hay una verdadera sanación sin un cambio en la orientación de la vida, sin paz en el alma y la sensación interior de felicidad.”

 

En estas palabras de Bach encuentro tanta delicadeza y sabiduría profunda que me conecta con una vocecita en mi interior que susurra: esto tiene que ser bueno para todos.

Laura Pedró Xaus. Todos los derechos reservados.

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2019-09-23T08:47:50+00:00