duelo y navidad

Mi padre falleció un 25 de diciembre. Para mí, un día de lujo para irse.

Yo nací un 23 de abril, un día precioso para llegar al mundo.

Los dos días, en mi cultura, son muy especiales. El primero coincide con la celebración del nacimiento de Jesús. El segundo, con la celebración del amor y de la literatura.

La reacción de la primera frase suele ser “qué mala suerte morir en esta fecha”. En cambio, la de la segunda con frecuencia es “¡qué suerte nacer en este día!”.

Son fechas que no elegimos. O quizá sí. 

Que sean especiales es cultural. Si me ciño a las leyes de la naturaleza, todos los días son importantes. Ni yo tengo que celebrar mi cumpleaños de forma más especial que otra persona, ni el aniversario de la muerte de mi padre tiene que ser más especial que el de cualquier otra.

Ahora que se acerca el segundo aniversario, reflexiono sobre el día de Navidad. Antes, día de celebración, de fiesta, de alegría. Ahora no sé muy bien cómo tiene que ser. Antes, hacíamos el tradicional “caga-tió”, brindábamos por doquier y contábamos chistes. Ahora no sé muy bien cómo tiene que ser. Antes, era todo tradición. Ahora, será lo que queramos que sea, y todavía no sé muy bien cómo tiene que ser.

Hablar de ello se nos hace difícil. A la madre cuesta preguntarle porque se le caerían las lágrimas solo nombrar el tema. Entre los hermanos ninguno da el primer paso, no sea que.

No sea que. No sea que al hablarlo nos doliera el corazón y no supiéramos como curarlo. No sea que algunos dolieran más que otros, com si fuera una competición, a ver a quién le duele más.

Que poco educados estamos en cuestiones relacionadas con la muerte. Ya hace tiempo que escribo sobre ello en este blog. Qué fácil y bonito sería si nos imagináramos la muerte como un nacimiento en el paraíso. Entonces todos dirían que mi padre, como yo, hemos hecho el viaje en un día precioso. Tan fácil con sólo imaginarlo. Y dejar el dolor para otras cosas, si es el caso.

Si tú que me lees tienes alguna sugerencia de cómo tendría que ser una navidad de duelo, me gustará recibirla. 

Sea como sea, deseo que no se nos olvide nunca el sentido de estos días festivos: que los encuentros sean sinceros y que de abrazos haya para todo el mundo.

Feliz Navidad

 

Laura Pedró Xaus. Todos los derechos reservados.

2019-12-15T18:47:07+00:00